miércoles, 4 de septiembre de 2013

en la oscuridad
encogido de piernas
cierro los ojos
y hablo con Dios

le pido que me lleve de viaje

él
me muestra un bosque
de árboles frondosos

le digo:
¡más lejos Diosito!
¡vamos!

estoy en una calle cuesta arriba

no hay seres humanos
sólo piedras

y un poco más allá

me veo
abrazado a un mástil
llorando


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