Tuve una jornada agotadora:
acomodé libros
dije que jamás entendí a Rilke
comí un sanwhich apurado
y llegué a casa
derrotado
pero cuando abrí el placard
y vi
su ropa colgada
sus diminutas bombachas
sus grandes corpiños
me dije
que era un hombre afortunado
1 comentarios:
afortunados no por tener algo, sino por apreciarlo.
Publicar un comentario en la entrada