lunes, 7 de noviembre de 2011

Tuve una jornada agotadora:
acomodé libros
dije que jamás entendí a Rilke
comí un sanwhich apurado
y llegué a casa
derrotado

pero cuando abrí el placard
y vi
su ropa colgada
sus diminutas bombachas
sus grandes corpiños
me dije
que era un hombre afortunado

1 comentario:

raax dijo...

afortunados no por tener algo, sino por apreciarlo.