domingo, 27 de marzo de 2011

Un diálogo inconcluso

Aparentemente Heinrich Von Kleist presenció la muerte de un poeta amigo (¿?) la noche anterior en la que le disparó (a orillas de un pequeño lago situado entre Berlín y Potsdam) en el pecho a su amiga Heriette Vogel. Esto lo confirma una larga carta (encontrada casi doscientos años después en un caserón de Avellaneda) cuyo poseedor dice ser un pariente (tampoco especifica el grado de ese parentesco) de aquél desconocido poeta (amigo de Von Kleist) que decidió su muerte cuando terminó de leer Las afinidades selectivas de Goethe. Este poeta le pide a Von Kleist que presencie su úlitmo adios. En la epístola el gran Narrador explica los motivos por los cuales accedió a tal petición y dejó en claro su amarga sensación de vivir en un mundo ajeno e indiferente. Von Kleist al día siguiente se pega un tiro en la boca.

Hasta acá esta historia parece ser el comienzo de un cuento o de una novela de mil páginas tuyos títulos deberían encerrar el suspenso y el desconcierto de dos seres aturdidos por la desesperanza. O podríamos estar sumergidos en un policial ambientado en la Alemania del mil ochocientos en donde Von Kleist es un asesino o se convierte en tal en el mismo instante en el que apretó el gatillo para darle fin a su "enamorada" Heriette Vogel: "esto es poesía" dice, al ver tanta sangre brotando de tan diminuto cuerpo. Esto lo llevó a inventar o a simular su propio suicidio teniendo como único cómplice a este supuesto amigo poeta (¿?) cuyo nombre es una incógnita pero que a partir de ahora podría llamarse el Barón A.
Este Barón es a su vez el heredero de una fortuna sin límites y de una biblioteca infinita en la que pasarán con Von Kleist temporadas de encierros y lecturas de ahí su obsesión con Goethe y su afiebrada relación con Las afinidades selectivas. El Barón A es un estratega y cuida a Von Kleist de todos sus arrebatos. Pero una noche algo parece alterar el orden de las cosas -habían pasado meses desde el asesinato de la señorita Vogel. Kleist estaba teatralmente muerto y vivía encerrado en el castillo de su anfitrión- el Barón A entra en la habitación de Kleist y lo encuentra dormido. El corazón del Barón galopa. Sus ojos se detienen en cada detalle corporal de Kleist: piernas esbeltas y largas, pecho apretado y lantiño, rostro anguloso. El Barón A tiene la necesidad de besarlo y salta sobre Kleist.


Hacen el amor hasta el amanecer.


Calandrias.



¿Existió la carta de Von Kleist? ¿Cómo llegó en tal caso a la calle Italia 223 en Avellaneda? ¿Quién fue el destinatario?

¿Se conocen los detalles del suicidio de Von Kleist? La carta dicen que tiene una fecha posterior a la supuesta muerte del narrador ¿Un impostor? ¿Un engaño de la historia de la literatura? ¿O detrás de la historia de Von Kleist hay algo más, quizá sus malas relaciones con la sociedad burguesa o su afán por la verdad lo hicieron descubrir algo que no debía? ¿Cómo era su sexualidad? ¿Con quién se acostaba? ¿Cómo gozaba Von Kleist? ¿La presencia en la muerte de su amigo poeta a qué respondió? ¿Amantes?


Avellaneda. Domingo 27 de marzo. Llego temprano a la calle Italia. El ladrido de un perro detrás de la puerta me hace apartarme unos metros del timbre. Pasos.


- ¿Quién es?




Calandrias.

2 comentarios:

Geraldine, dijo...

Pero qué interesante!....hay tantas cosas ocultas aqui....es un placer leerte, hasta lueguito!

don vito andolina dijo...

Hola,buen día, bello blog, íntimas y leales entradas,si te gusta la palabra en el tiempo, la poesía,te invito al mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, buen martes, besos cómplices...