domingo, 20 de febrero de 2011

No te asustes si algo te sucede


Un recuerdo mortificante. Una letrina repleta de excrementos y una mujer (esa) que te dice que no sabía por qué te robó el dinero. Una ruta vacía. Fría. Un perro husmeando el asfalto. Mi cuerpo hundido en el asiento 24 de un micro de larga distancia. La máquina de café junto a la puerta del baño. El olor a pis y la tos de los pasajeros (¿Dos? ¿Tres? ¿Ninguno?). Quietud.
La pesadilla se repite una y otra vez como si estuviera grabada en la matriz del pavimento. Luces de patrullas. Un lugar fronterizo y como respuesta a la soledad: la botella de ron envuelta con papel de diario.
¿Por qué te llevaste el dinero?
La pesadilla no tiene una respuesta pero quizá cuando despierte todo esté resuelto (me digo). Sólo desciende en el pueblo y asesina a los fantasmas (murmuro). Cuando abra los ojos todo estará bien (repito).
Bebo un poco de ron y una voz (la Voz) me dice sí le invito un trago.
Sí.
Un rostro oscuro. Sombreado por las luces de lo anónimo. Un rostro facetado por la velocidad de un film:

- ¿Hacia dónde va muchacho?

La pesadilla tampoco respondió pero el autobús se detuvo y bajé en un especie de estación abandonada y él (la Voz) también lo hizo y ambos nos sentamos en el cordón de la vereda.
El mirco partió y cuando se alejaba (como un cóndor planeando en la oscuridad) pensé en la imposibilidad de un regreso.
La Voz dijo:

- Yo también vine a encontrarme con alguien.

Silencio.
No quise responder. Cuando giré la cabeza (era tarde pero todo terminará de algún modo u otro) pude ver el rostro de la Voz y me di cuenta que se trataba de Frank O´Hara, un poeta norteamericano de peso. Vestía un blue jean y una camisa negra.
Frank O' Hara murió en un accidente automovilístico en 1966. Al igual que Camus (1960) , Barthes (1980) y Sebald (2001). Los cuatro compartieron el genio y la desgracia.
¿Qué hacía Frank O´Hara en la pesadilla?
Ron.
Un poeta nacido en Baltimore y muerto en Long Island. Un poeta insondable, miembro de la llamada "Escuela de Nueva York", con versos como: "... Oh dios, es maravilloso salir de cama y beber demasiado café y fumar demasiados cigarrillos y amarte tanto..."
¿Qué hacía en el centro de la pesadilla? ¿Él será el Minotauro hacedor de todo éste inframundo?
El micro había desaparecido.
Ron.
Frank se levantó y sacó del bolsillo del jean un paquete de cigarros aplastados. Enderezó uno y lo encendió.
Entendí que los poetas (los verdaderos poetas) viajaban por las noches eternas de las pesadillas, viajaban y hacían el amor con nuestros muertos, viajaban y entraban en las tiendas en busca de pastillas mentoladas y latas de cervezas, viajaban y se golpeaban con los matones, con los eunucos, con los carabineros de los pueblos y de los continentes más alejados, viajaban para fumar en la oscuridad.
O´Hara comenzó a caminar (con el cigarro en la boca, con su espalda simétrica, con su jean ajustado) y a los pocos pasos me dijo:

- Jalá la cadena, muchacho: ¡Jálala!

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