domingo, 19 de diciembre de 2010

Estos hermosos caballos

Podríamos haber abierto
la ventana
y dejarmos
caer
sobre una vereda limpia

y ver
cómo
los vecinos
asoman sus potencias
y murmuran
mientras
la ambulancia
se agita
como un caballo
ensangrentado
para cubrir
el daño

así
el salto
sobre
el nombre propio
(la avaricia
de una palabra
equivocada
)
nos dejó
desnudos
el uno frente
al otro
lo Uno
detrás
de lo aparente

la ciudad permite
ciertas atrocidades

"¿por qué no te encierran?"

insectos

todos mirando al sol
menos nosotros