lunes, 27 de diciembre de 2010

hablemos de langostas

Dejé de esperar
a esos jinetes
que venían
(desde lejos)
a traerme
un hectolitro
de agua

mi sed
está
en el aquí y en el ahora
en esos rincones
donde
el polvo
suda
nostalgia

(la sed
es como un azulejo
empañado
frente a un hervor
de langostas)

el oasis
está en el silencio

no hay
relámpago
capaz
de nombrar
al trueno

¿o me equivoco, poema?

1 comentario:

costa sin mar dijo...

me gustó lo del azulejo empañado

saludos vato