domingo, 24 de octubre de 2010

La simbología del hombre araña es exacta: un tipo envenenado que bajo un disfraz ronda por la noche para preservar el bien. Un tipo enamorado y a la vez postergado entre el sufrimiento y la posibilidad del amor. Un sin fin de enemigos terriblemente seductores con los que combate de manera demencial: como si el mal estuviera en el hacer de los otros y no en él mismo. Qué hubiera pasado si esa araña en ese museo no lo hubiera sorprendido con su picadura. Y acá está lo fascinante: ¿cuándo nos jodimos? esto me lleva a celebrar la brillante sentencia de Mario Vargas Llosa: "¿sabés cuándo se jodió el Perú?" y ese arácnido mitad hombre mitad villano se desplaza con su tela (un material pegajoso y protector) por una arqueología de cemento y por el asombro de algún testigo que sin querer lo descubre. Saltos. Astucia. Cuándo nos jodimos. La supremacía temblorosa del bien. Cuándo.
La escena es nítida: corten.

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