miércoles, 1 de septiembre de 2010

Philip Larkin

Poema XVI

A la una la botella está vacía.
a las dos el libro al fin cerrado,
a las tres los amantes ya duermen dándose la espalda terminados el amor y su comercio,
y ahora las luminosas manecillas indican que son más de las cuatro,
esa hora de la noche en la que los vientos errantes agitan la oscuridad.

Y estoy harto de este insomnio,
tanto que casi puedo creerme que el silencioso río que sale a chorros de la cueva,
no es poderoso ni profundo,
tan solo una imagen,
una metáfora forzada.
Me acuesto y espero a que llegue la mañana,
y con ella los pájaros,
y los primeros pasos que bajan por la calle sin barrer,
y las voces de muchachas protegidas con bufandas.

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