miércoles, 22 de septiembre de 2010

Gallo


Al tipo le duele la cabeza. Es temprano y las vidrieras del Abasto están sucias. El trabajo es temporal y el tipo se sienta detrás de un mostrador y ojea un suplemento deportivo. La gente anota su apellido en una planilla. Hace calor y la temperatura del Abasto alienta a los peatones a caminar más despacio. El tipo lee los avisos fúnebres, come galletitas y desconoce si Gogol vivió en Rusia o en Sarandí. Las cosas suceden de este modo: aumenta la sensación térmica, un perro labra y alguien pregunta cómo fortalecer los tríceps. Entonces eso que se llama metafísica modifica la honestidad de las palabras y el tipo (lejos) enciende el televisor y se entera (sin sorpresa) que la Hiena Barrios atropelló a una mujer embarazada.
Todos como homos erectus entre latitudes y longitudes, entre lo que puede denominarse: instinto de supervivencia.

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