viernes, 13 de agosto de 2010

Border taxi 775-8927


No hay un atrás. Tampoco: "un no sé". La tarea empieza en un lugar y termina en otro. Pero ese lugar y esa tarea son expresiones de un ojo pasante que no deja un espacio para la palabra. Y el tiempo va y viene desde un no sé dónde, desde un acá o allá y pocas cosas interfieren en las órdenes divinas. Hay una tristeza tácita. Una tristeza sin tregua. Entonces los bares y las paradas ocasionales son los únicos sobrevivientes. Un sujeto se apoya en el mostrador y dice venir de ¨allá" y nadie pregunta y pocos se miran los rostros agujereados por la soledad. Y esa mujer todavía está en el corazón como un gusano negro. El sujeto bebe sus medidas y sabe que lo sigue es un camino curvo, una ciudad, unos disparos y una lectura fútil. Entonces el recuerdo del gusano asume un rol maldito.Hay trompadas y carajos. Baila el acero en la carne. Y como si todo fuera un presagio de los más fuertes: esa mujer lo hace con los polis.
Tijuana está a kilómetros y el sujeto conduce su Oldsmobile modelo 72. Hace un juego de luces y acelera.


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