miércoles, 21 de julio de 2010

Regresan "esos tipos y esas tipas"




Están de nuevo: esos tipos y tipas con sus chaquetas de cuero, sus cámaras digitales colgando y esas miradas estúpidas sobre las estanterías: ¿qué autor es el más leído ultimamente? ¿no hay pocos libros en tu librería? La panza (no el estómago) me hace ruido y sin querer contesto una palabra torpe o fuera de lugar (mientras escucho en la radio "cuidemos al turismo"): ¿por qué no se van al carajo?Lo digo con enfásis con bronca como si ellos fueran los culpables de mis peores miserias y de todas las mentiras que hay que decir para cubrir sus espectativas turísticas. Al carajo ellos y esas cámaras del demonio que sacan fotos para los álbunes familiares con títulos como: "Palermo. Librería Los Perros Románticos". Mientras escribo esto me doy cuenta que cada día estoy menos tolerante y como sé que el final que me espera es la soledad más absoluta, no me preocupa. Menos sonreír ante las payasadas del turismo o de los adinerados señores de esta gran ciudad. Debe ser por eso (y por muchas otras cosas más) que las mujeres me abandonan y jamás regresan. Digo.

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