lunes, 5 de julio de 2010

Quinto round

Algo te puede salir mal: la novela es un fracaso (demasiadas correcciones: ¿te acordás mi Laydy?), en la librería hay libros que nadie lee (¿te parece que alguien gastará trescientos para leer a Leopardi?), te duele la cabeza, la cama cruje y si todo sigue así nada bastará para apagar el incendio. Pero el fuego esta vez será un alivio y desde ahí (o desde aquí sentado en un escritorio movedizo) todo volverá a una normalidad casi invisible: tu mujer se irá con un tipo pintón y sin tantas miserias y por primera vez te sentirás realmente solo. Nada que no hayas visto anteriormente, es decir: una trompada en el medio de la cara.

2 comentarios:

Djuna dijo...

realidad espontánea!

Anónimo dijo...

Eso que alguna vez fue condición para la vida devuelve espontáneamente un sueño a su original destino: un nombre para un perro, un perro para un nombre. Yo, que decidí confundir lealtad con el nombre de alguna mujer, yo , que decidí confundir escritura con vida. Todo es mentira, todo es verdad o todo es nada, pero nunca las 3 a la vez.