viernes, 11 de junio de 2010

Felicidad

Cuando vuelvas tarde
y la resaca te haga patear una puerta
o putear a tu perro
o toser hasta reventar los pulmones
y no sé cuántas cosas más:
no intentes despertar a tu enemigo:
finge ser un Emperador
o una milanesa a la napolitana.
No hay diferencia.
No hagas nada de nada.
Sólo abrázate a la almohada
e intenta sonreír.

2 comentarios:

Nalda dijo...

La señal no tiene precio.

Muak

lula dijo...

SILVER SURFER!