miércoles, 5 de mayo de 2010

Roads

Esa noche no tuvo rostros. Fumaba a oscuras en el balcón y la calle estaba desierta. “Como los gestos de un titiritero” me dije y tenía unas ganas inmensas de beber dos o tres whiskys de un solo envión. Fumaba. Miré hacia un acá que era mi departamento y vi los estantes con los libros apilados y a Rimbaud que conducía un automóvil negro y atrás estaba Kafka también fumando y de repente (como si todo estuviera entorpecido por un tráfico infernal) el vehículo se detuvo justo enfrente del balcón y ahí estaba yo o lo que se traslucía de mí y Kafka bajó la ventanilla y levantó la cabeza y estoy seguro que pudo ver mis dos cactus o un mueble reciclado que uso como guarda cosas y cuando comprendí tal hallazgo y traté de levantar un brazo, Rimbaud aceleró y el humo del cigarrillo de Kafka quedó suspendido en la soledad mas absoluta.

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