lunes, 3 de mayo de 2010

Lo que esta detrás: el argumento. El espacio ritual del enemigo. La palabra que renace en el intento fallido del Nombre. Entonces una mañana te despertás aturdido (0,5 miligramos de Alplax, tres o cuatro medidas de 100 pipers, dos cuentos de Boris Vian) y pensás que nada es "tan necesario" y como si el director de una película hiciera un gesto o como si los delincuentes se enfrentaran a una balacera sin precedentes, te ves desnudo frente al espejo y volvés a repetir (a ellos, a los condecorados por el horror): "nada". Y hacés una llamada telefónica a un viejo amigo y le decís que te espere que lo único que necesitás para llegar a el sitio es una muda de ropa y unos pesos. "Pero mirá que la cosa está brava acá". "No importa" creés decir porque en ese preciso instante los delincuentes caen despedazados por las balas de los policías y el director de la película repasa el guión hasta el hartazgo. Todo se irá al carajo. A la mierda. Y no te quedará otra alternativa que luchar hasta el final.

1 comentario:

Nalda dijo...

La vida es una lucha constante.

Un abrazo

p.d.: Acabo de ver tu link de libros, me voy a echar un vistazo.