jueves, 29 de abril de 2010

El olvido es como esos ceniceros repletos de colillas:nadie se detiene a limpiarlos: todo es un basural:1982: la Guerra de Malvinas y esos apagones: mi padre en el escritorio: mi madre escuchando al negro Guerrero: la tabla de planchar extendida y la humedad de los pasillos del dormitorio principal: el primer apagón fue breve pero esa oscuridad manchó los dedos de un niño que por primera vez se tocaba el pito sin saber que la inocencia se pierde en el primer acierto: Malvinas: mi padre cerca del teléfono verde: esos viejos aparatos de "Entel": su cara redonda: la camisa impecable: los mocasines de "Guante": nada te recordará: tampoco el jardín con esos bichos bolitas: los patios interiores de esa casa inmensa: desde la ventana de tu cuarto (que daba a la calle Agüero):veías un pequeño kiosko: con una precaria bandeja de golosinas: donde brillaban las bananitas Dolca, los bocaditos Marroc: todo como un tesoro: como un barco pirata perdido en el océano.

miércoles, 28 de abril de 2010

Preguntas

El movimiento del peón hacia adelante y la captura del enemigo en diagonal. La verticalidad de un esquema lógico donde el contraste entre lo defendible y lo vulnerable recrean el arte de lo infinito. El espacio entre los jugadores (ese recorte atemporal de los objetos) suspendido en los saldos del cálculo. Hacia atrás las sillas y la espalda que se amolda al acertijo.
¿Será esto mi tristeza?

Umbrales

El pibe se quedó ahí sentado. Tieso en el segundo escalón del umbral. Era tarde. A metros había un despacho de bebidas y el pibe hacía señas: el pulgar en alto: una cerveza, dos, tres. Otro gesto daba a entender el precio del vodka y el vuelto de cien pesos. Así la mímica de las idas y vueltas hicieron de la noche una cárcel: policías encapuchados, perros, voces: ¿Dónde queda el hospital Guemes? "Por allá" . El pibe fumaba. El paquete de puchos (cerca) era su único aliado. Así como en una pesadilla o como si todo estuviera teñido de recuerdos (viejos amigos del barrio, compañeros de trabajo, mujeres) el pibe pasó la noche atornillado a esos caballos del insomnio. Por momentos se acordaba de su abuelo allá en la tierra del norte porque allá quedó parte de su infancia y de sus primeras travesuras ¿Cómo escapar de todo? Se preguntaba el pibe desde el umbral, desde ese territorio casi invisible protegido por unos miserables gramos de soledad.

lunes, 19 de abril de 2010

Situaciones

Viajar kilómetros por una mujer. Adorar los encendedores de bencina. Los perros. Desprenderse de los objetos. Dejar espacios vacíos (aunque ese vacío este perdido). Manejar en una carretera extranjera. Masturbarse pensando en una mujer sin rostro. Andar en bicicleta. Leer a Banchot. Fumar en la oscuridad. Beber un Jack y otro y otro. Caminar por calles paralelas a las vías de un tren. Dejarse la barba. Hablar poco. Recurrir frecuentemente a un bar. Tener pocos amigos. Repasar una y otra vez algún versículo de la biblia. Escuchar a Bowie. Escribir sobre el olvido. Decir: todo es un recuerdo inexistente. Ver fotografías de otros. Sacar la basura. Esperar un llamado telefónico. Ser parte de un grupo sujeto a una situación precaria: un trabajo, un aula, un basural.
El vino tinto. Las analogías de la muerte. Los escritores suicidas. El mate. La nostalgia de todo lo real. Las ausencias: las acrobacias del perdón. El silencio. Dejar textos inconclusos. Corregir una novela. Pararse frente a una multitud y decir: "nadie me conoce". Los encuentros inesperados. Adorar un jean, una camisa, una campera sin mangas. Despertarse y abrazar a una mujer inolvidable. Guardar un secreto. Tener más de un nombre. Limpiar un vidrio. Dormir hasta tarde. Preguntarse: "qué será de la vida de...". Leer un poema. Lavarse las manos varias veces en una misma tarde. Mirarse poco en un espejo. Entender el adiós de los demás. Dar vuelta un colchón.

viernes, 16 de abril de 2010

Roberto Juarroz

Poesía vertical 24

Darlo todo por perdido.
Allí comienza lo abierto.

Entonces cualquier paso
puede ser el primero.
O cualquier gesto logra
sumar todos los gestos.

Darlo todo por perdido
Dejar que se abran solas
las puertas que faltan.

O mejor:
dejar que no se abran.

miércoles, 14 de abril de 2010

Reduje mi biblioteca a unos cuantos libros casi necesarios. Digo: jamás podría dejar de leer a Blanchot, Bolaño, Heidegger, Celan, Onetti, Foster Wallace, Lowry, Bukowski, Dylan Thomas y Benn. No sé por qué pero esos tipos me sacuden el alma y cada vez que los indago aprendo más sobre el arte del silencio: estar solo, fumando en una habitación pequeña con pocas obligaciones y grandes torturas. A esos tipos los dejé intactos; después saqué casi quinientos libros y traté de sanear un poco esa neurosis acumulativa de autores y autores. Ya no me necesitan. Es decir: las cosas giran y los ejes topográficos del ser están en otra dirección. Con las pipas me esta pasando algo similar (aunque no regalé ni vendí ninguna) con dos me conformo.
Ahora mi casa recobró sus paredes que son como las aulas serenas del instituto Benjamenta: sólo quedaron rasgos de una antigua servidumbre.

viernes, 9 de abril de 2010

Soporta el tedio y dice que la tortilla de papas lleva muchos huevos. Entonces detrás de las cortinas las arañas tejen sus ojeras. Nadie las maquilla. Como si todas las miradas fueran del gran Otro.
Simplemente eso.

jueves, 8 de abril de 2010

El polaroid cubre el rostro de la muchacha. La habitación es oscura y sobre una diminuta mesa hay un libro que no conozco. Puedo decir pocas cosas de la muchacha: es alta, tiene un tatuaje en la pantorrilla y le gustan las galletitas de chocolate. Un gato salta en un rincón sin sombra y por primera vez tengo ganas de abrazarla.
La muchacha se levanta y me muestra un cuaderno. Leo:

“no hay cielo
entre barrotes
lejos
un puñado de alpiste
cerca del ave”


¿Qué es un polaroid? Le pregunto a la muchacha y como si todo estuviera sumergido en un océano de signos, pude entender que el poema es una anatomía atroz atrapada en la magia de la literatura.

¿Qué es un polaroid?, repito y me doy cuenta que la habitación esta vacía y que nada puede salvarme de la muerte y de esos actos irrespetuosos de la naturaleza.

viernes, 2 de abril de 2010

Felicidad

. una bolsa de dormir

. una pipa

. tabaco

. dos o tres libros (poemas y ensayos)

. un cuaderno de tapa blanda

. un lápiz negro

. una botella de Jack

. estar en un lugar desconocido

.hacer una llamada telefónica a la tres de la mañana

.caminar por un cementerio

.acariciar a un perro

.un encendedor de bencina

C ontadas veces los vi juntos. Tanto el uno como el otro conservaban una apariencia de hermanos. Había algo en sus cabezas... Siemp...