martes, 16 de marzo de 2010

Sólo por hoy doctor...

Cada día tengo menos ganas de hablar. La gente me molesta. Los trabajos me molestan. Los diálogos andan por ahí sueltos. Me gusta levantarme temprano, salir a caminar, sentarme en un banco a tomar sol. Si esta nublado mejor: puedo ver los fantasmas del día. A cierta hora tengo que incorporarme a las cosas y como un molde, el cuerpo entra en los objetos: mi analista interroga las posturas pero creo que quiero vivir así. Pienso en cómo terminar una novela que escribí hace tiempo, en cómo tratar de publicarla, en cómo empezar a vivir con lo necesario. Así me siento en el centro de un sistema conocido: un Andrés Boiero que sonríe poco, que tiene un humor de perros y dejó de evocar tanto al amor. Entonces el texto se mezcla con la vida y como decía Derrida "no hay fuera de texto" . ¿Quién sabe lo que hay más allá? Sólo pienso en volver, en escribir, en discutir con un patrón por un salario digno, en correr, en comer tostadas con dulce de leche, en fumar pipa, en sentirme por momentos el sujeto más feliz del mundo y por otros el más estúpido. Volver a ese recuerdo que dice algo que no existe pero que los monólogos interiores traen a un presente común. Algo así. Es decir...

1 comentario:

Jane Eyre dijo...

Estás entero, es lo importante.
De vez en cuando entro y te leo, hoy es uno de esos días, prendo poco la máquina, me satura a veces.
Hace poco leí una frase de un diálogo que, si bien es simple, me la recuerdo bastante seguido, "Nada es en balde. En la vida no se llega a ninguna parte, Eliza, se camina no más".
Siempre presente
Luz, mucha luz.