sábado, 20 de marzo de 2010

Los perros (románticos)

La rambla de Montevideo. Las idas y vueltas de esas cosas que no tienen explicación: la popa del barco, esas mujeres extranjeras que miran el reloj del río, los ojos puestos en los cortinados grises, un café con leche, el free shop abordo y el cambio entre el peso argentino, el euro y el dólar.

La rambla de Montevideo y esa mujer enciende un cigarro de marihuana y dice conocer a los poetas franceses, el apuro (casi invisible) por nadar y dejarme llevar por las olas hasta la desesperación total. Entonces en una esquina está la casa de Onetti y hay una especie de bruma entre lo que es y esta siendo, entre el salto y el ahora. Y el tipo pide una cerveza como si todo fuera una broma, un modo silencioso de aniquilar a las bestias.

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