sábado, 13 de marzo de 2010

El espacio es concéntrico y los colores se fusionan entorno a un remolino de escaleras voladoras. La ciudad es espectral y los habitantes tienen las manos y ojos grandes. Alguien aseguró haber visto a Pascal en el bar que esta en diagonal a la plaza principal: "parecía que estaba discutiendo con Dios." Como si todo fuese un juego de espejos, las calles esconden un significado bíblico y los perros ladran en los perímetros del cementerio. Así del cielo se descuelgan hamacas plateadas y los niños juegan como si fueran inmortales. Las casas (en su mayoría) son bajas y pocas tienen una edición de la Divina Comedia. Nadie notó este detalle. Sólo la muchacha de los lentes oscuros.

No hay comentarios: