viernes, 12 de marzo de 2010

El tipo sufría de una enfermedad rarísima: su peso corporal aumentaba a razón de un kilo por día. Así experimentó una progresiva deformación muscular. Los médicos no sabían cómo detener el avance del cuerpo. Casi sin ingerir alimentos, los órganos internos crecían y devoraban su existir cotidiano. La pesadilla está atrapada en un jarrón azul y los dedos no llegaron a apretar el botón del velador. La cama (vencida por la costumbre) no resistió el peso de las piernas. Aquí aparece la mujer de los lentes oscuros. Se escucharon dos estruendos y la pesadilla dejó entrar los primeros rayos de luz por la garganta.
Algo inesperado murmuraron los doctores.

No hay comentarios: