domingo, 28 de febrero de 2010

Diagonales

Hay luces en el bosque. Troncos caídos. Caminos señalizados. Los autos están detrás: con esas mujeres ocultas. El disfraz no sostiene la armadura: alguien enciende un paraguayito y el humo hace que el cuerpo se quiebre, que los asientos se inclinen, que el bosque nos devore. No hay gritos y el billete queda arrugado en una cartera barata. Todo entre comillas: la vida es una tremenda trompada aunque demos vuelta la cara.

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