viernes, 8 de enero de 2010

Sr.Dante

Levantó la mano y su rostro se tensó como una soga. Me saludó como quien se despide desde otra orilla. Desde un punto privado y sin referencia. Lo miré y mis gestos fueron otros. Quizás desconocidos. A metros las vías del tren y de la estación de la Paternal que pulseaba mano a mano con la tristeza. Pude ver su espalda (erguida) sorteando algún obstáculo, sus puños cerrados y la bermuda de blue jean pegada a la piel vigilando el tercer anillo del infierno. Hizo una pequeña mueca en la clandestinidad. Algo que imagino metros más tarde. Después de cruzar una barrera torcida y de calcar las simetrías (aterradoras) del paredón del cementerio sobre las mordeduras rabiosas de los deudos. (Antes de presenciar un diálogo ficticio entre la risa y el delincuente).
Así abrí la puerta de mi casa y me recosté (mareado) sin un por qué: sólo con esa fotografía fantasmal de la ocasión.

(“… Apago el celular por las dudas…”).

1 comentario:

Distópica-451 dijo...

Me ha gustado tanto tu blog que -a pesar de acabar de descubrirte- tengo ya el firme propósito de seguir viniendo a emborracharme por aquí.

Saludos desconocido ;***