jueves, 28 de enero de 2010

Sprayette

De izquierda a derecha o de arriba hacia abajo la pantalla del televisor muestra una vez más la catástrofe (¿cuántas veces hablamos esto?): la miseria es de aquellos países de habla extraña: escombros, disparos, hombres encapuchados, sangre. La cámara gira y las manos de esa mujer desaparecen en una explosión. La primicia es para CNN en español y los sponsor se matan (qué ironía) por ser los primeros: una marca líder de gaseosas, un golpe firme de una raqueta de granito. La desesperación aumenta (allá en la tierra prometida) y la voz del mundo está inquieta por ver más. Qué más. Entonces el director hace un gesto y la bolsa en el city cae con cierto estupor: nada se pierde. Una cara maquillada explica (con un español neutro que parece un mal chiste) que “la ayuda llegará con dificultades”. Una tremenda mierda. Como telón de fondo (antes de los cortos comerciales) el director enfoca la alegría de un niño (que seguramente perdió a su familia) tratando de remontar una diminuta cometa blanca.
La belleza es un plagio: la mirada de ese chico es atroz.
La cosa se reanuda (después de un aviso de Sprayette) y el maquillaje CNN no alcanza a cubrir las cicatrices de esas piernas.
Un nuevo simio habla con la esperanza de la bestia.
Llame ya, no se olvide.

No hay comentarios: