lunes, 4 de enero de 2010

Melancolía


Habrá una palabra que te ayudará a escapar. Tras las rejas aúllan tus perros hambrientos. Entonces el pasillo será una aventura de trenes, de estaciones, de vías y nadie te podrá decir el nombre del sujeto. Correrás por cuerpos, ventanas, cafetines, sin derecho a réplica.
Nada te colmará de alegría. Sólo un abrazo, un puto nudo en la garganta.


Olvidarte antes. Mucho antes. Entre los alambres y los marcos de esas ventanas verdes. Antes de que la huesuda atrapara a ese hombre rodeado de perros.
Sin un por qué.


No sé si el temblor es una aproximación al dolor. Sé que los muertos tiritan entre oraciones.

Apago mi vida con un puño como se apaga una braza en el fuego.

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