lunes, 25 de enero de 2010

Márgenes de la filosofía: algo así como dijo Derrida

Al tipo le duele la cabeza. Es temprano y las ventanas del Abasto están abiertas ante los ojos de los peatones. El trabajo es temporal y el tipo se sienta detrás del mostrador y hojea un suplemento deportivo. La gente anota su apellido en una planilla mientras que el sol golpea las chapas con furia. Hace calor y la temperatura del Abasto se rinde ante la indiferencia de las sombras. El tipo lee los avisos fúnebres, come galletitas con sabor a naranja y desconoce si Gogol vivió en Rusia o en Sarandí. Las cosas suceden a su modo: es decir: aumenta la sensación térmica, un perro ladra y alguien pregunta cómo fortalecer los tríceps. Entonces eso que se llama metafísica modifica la honestidad de las palabras y el tipo (lejos) enciende el televisor y se entera (sin sorpresa) que la Hiena Barrios atropelló a una mujer embarazada.
Todos como homos erectus entre las latitudes de la cordura haciendo que la gravidez de la muerte nos resulte interesante.

1 comentario:

Nalda dijo...

Jo, es tan pequeña la foto que no lee bien lo que pone.

Un beso