jueves, 28 de enero de 2010

Lugosi

La muerte es un capullo de madera sin nombre. Una flor marchita y pocos recuerdos. Los pies descalzos, las manos cruzadas. Nadie te verá llorar. El almacén cerrará a las ocho (como siempre) y podrás llegar tarde al trabajo. Otros harán las cosas por vos: pagarán los impuestos, se acostarán con tu mujer: la verán dormir.
La muerte no tiene adioses ni bombonerías ni tiendas con tabacos glamorosos.
Tampoco hay librerías: a veces voces: otras ladridos.

1 comentario:

Nalda dijo...

¿Y maullidos????

Muak