lunes, 14 de diciembre de 2009

El esquema inicial suponía la inclusión del Extranjero como conductor del automóvil. El Polaco iba a ser el primer en entrar en el sitio y exigir violentamente la apertura de la caja de seguridad. Los demás (dos hermanos y un desconocido) se iban a limitar a mantener el pánico a través de unos gruesos calibres.
Se estableció el tercer jueves de ese mes como el día de ejecución del “asunto”. Entre tanto el Extranjero alquiló una modesta habitación en un hotel de la avenida de Mayo. Una noche conoce a una mujer y ese desliz hizo que la operación se cayera de inmediato.
Los hermanos (tanto el Mayor como el Menor) pudieron escapar. El Polaco armó una balacera inolvidable en la avenida Corrientes.
Esa noche -antes de la confesión narcisista del Extranjero- el Desconocido compró un boleto hacia una localidad remota.
La Mujer se acostó con el Extranjero y logró que éste confesara planes, caminos, direcciones, nombres.
La policía logró detener el robo. El Mayor y el Menor cruzaron la frontera y se establecieron en Paraguay. La Mujer una semana después murió en un accidente automovilístico. El Polaco cumple una condena de veinte años en Marcos Paz.
Todos los domingos el Desconocido va a visitarlo. Le lleva tarjetas telefónicas, fiambre, fotos de mujeres exuberantes. El Polaco nunca le preguntó cómo hizo para disuadir a los policías. El Desconocido tiene un pequeño temblor en la mano derecha.
El Extranjero se suicidó una semana después en Montevideo.

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