lunes, 2 de noviembre de 2009

Noche de brujas

La desconocida se acercó y me pidió un vaso de whisky. Era tarde. El bar estaba vacío. (La lluvia tejía un diálogo lento). La desconocida tenía un escote pronunciado y sus pechos eran eternos. Me habló de Lima, su país, y de las costumbres torpes de los hombres. Bebió más de un vaso y me dijo que quería pasar la noche conmigo.
En casa, se asombró con ciertos hallazgos . Eran graciosos sus comentarios.
Amaneció y su cuerpo desnudo parecía de mármol.
¿Por qué no te vienes conmigo?dijo, al cerrar la puerta.

1 comentario:

Nalda dijo...

Una noche de brujas pasada por alcohol sólo pudo tener una respuesta.

¡Vaya, cambiaste la imagen del header!

Abrazos