jueves, 12 de noviembre de 2009

La pared es rosada y hay un reloj antiguo que dice: las cuatro y media de la mañana. El mozo barre el salón como si lustrara el Purgatorio. Estás ahí parado en la esquina de Congreso y Crámer. Nadie te conoce. Sólo los asesinos. Los contrabandistas. Y esas mujeres que jamás te verán dormir.

1 comentario:

Nalda dijo...

Siempre he querido pintar una pared rosa. Rosa chicle.

Me dejas con la incertidumbre.

Saludos