viernes, 27 de noviembre de 2009


La muchacha se aleja de la pantalla. El actor esconde el revólver en un bolsillo. La imagen es casual: no hay testigos. Sólo la lluvia. Nada más.


Alguien busca un billete para comprarse un gramo. La muchacha te espera sentada en la puerta de un bar. Hay extranjeros y un tipo que vende imanes con la imagen de Marilyn.
La muchacha fuma. No hay mucho más por decir.


En el centro de la tristeza el minotauro te muerde el cuello. La poesía es una estupidez, dijo la muchacha. Alguien fuma. Extraño a mi viejo.

2 comentarios:

lula dijo...

y sin embargo hay días en que las más tristes letras se ríen claramente...

Nalda dijo...

El tabaco siempre como hilo conductor...

Saludos