viernes, 6 de noviembre de 2009

Para Juan M


En la novela, los personajes comienzan a escaparse del autor. Uno de ellos eligió vivir en una pensión de Lanús. A metros de una casa de paredes blancas donde a cierta hora de la noche varias mujeres abren y cierran las piernas al mejor postor. El personaje (lejos de la novela y del autor) entró en el sitio y pagó por ese placer. "Ella tenía la piel suave y un tatuaje en la espalda". El personaje pudo entender que todo indicio de amor está sujeto a un ritual paulatino y que él ha perdido esa capacidad para enamorar a una mujer. Así como un brujo caminó varias cuadras bajo una torrencial lluvia.
Lanús es gris y los empedrados de la avenida Pavón parecen tragarse al mundo.
El personaje llegó hasta la estación del tren y como si hubiera salido de un bautismo miró el cielo y sonrió.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los personajes han huído de la novela ya no se distingue entre la vigilia y el sueño, todo es tan confuso, hermoso, loco... un personaje siguió mirando al cielo, el otro quien sabe, ¿donde estará? todo es tan confuso, hermoso, loco...un personaje durmió luego de mirar al cielo, el otro quien sabe, ¿adónde habrá ido? quien sabe...pero los dos personajes fueron felices esa noche.