domingo, 8 de noviembre de 2009

De atrás hacia adelante. Como el pulóver en el cuento de Cortázar. Con el aliento precario para no imaginarte más parada en esa esquina. Entonces todo me dice que te dejé de querer. Que el maniquí está desnudo y el rostro (universal) se desfigura hasta congelarse en un lago. Lugar común. Orilla sin estampa.
Un amarillo entrelazado en las alas de un pájaro sediento.

1 comentario:

Nalda dijo...

Si has llegado a ver el maniquí... tocaste fondo.

Abrazos