jueves, 12 de noviembre de 2009


Como en una pesadilla ella te dice que "todo se olvidará" y el policía entra en el baño y ve a la muchacha haciéndolo con el sospechoso. El policía se carga al tipo con dos o tres disparos. La muchacha, manchada de sangre, corre por un pasillo oscuro. El policía (lejos de los legajos, del crimen, de los autos convertibles) saca la verga y se la mira en el espejo. La calle está en penumbras y las ratas saltan por los cables telefónicos. La muchacha llega a la estación del ferrocarril y habla con el Desconocido. Éste la lleva a un hotel y le dice algo que jamás recordará. El policía guarda la cosa y dibuja una caricatura detrás de la puerta.

La muchacha va hacia el Norte. La pesadilla se completa con la ausencia total del amor. Algo así como en las películas en blanco y negro, de diálogos inconclusos donde los ojos del impostor son un murciélago clavado en el cuello de la víctima.

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