sábado, 24 de octubre de 2009

Para S.P



El asfalto atraviesa al insecto. El centro (casi invisible) abre un hueco en tus pupilas. La boca (sin dientes) escarba la sustancia. Como un pájaro sin alas.
El horizonte contiene tu amnesia. Como un dolor sin pérdidas: sólo un motel perdido en la ruta.
Un tractor se hunde en la tierra y tus ojos son testigos del crimen.
(El insecto aletea su muerte).
Así, la sangre marchita la espera.

1 comentario:

Nalda dijo...

Crónica de una muerte de insecto anunciada... Qué bien describes todo.

Besos y más besos