sábado, 10 de octubre de 2009


Huelo a tabaco. A gente distante. Huelo a descomposición. A madrugadas sin ventanas. Sólo tabaco y ron. Entonces un camión se detiene y atrás hay alguien recostado entre bolsas de papas. Hay tierra. Ese alguien tiene los brazos cruzados detrás de la cabeza. Él también huele a tabaco pero la escena se repite en lo tangible de la palabra. La imagen se pierde y la figura se convierte en un paladín. Quién huele qué cosa. Atrás, hay un espacio común: algo así como un Yo saturado de preguntas.
La mujer (en ambos casos faceteada) está fantaseada por el deseo. Entonces el camión arranca, hay humo, ruido a congestión nodal. Ese alguien me hace un guiño o ese guiño lo imagino y a pesar de que nadie se conoce el alquitran del sujeto es objeto de la lucha.

2 comentarios:

Nalda dijo...

Guauuuuu, siempre me dejas impresionada.

Un abrazo

Prado dijo...

Me dieron ganas de fumar, permiso.

Saludos.