domingo, 11 de octubre de 2009


Eso que molesta. Lo otro. El golpe de la lluvia en el vientre del batracio. La cosa. El testigo mudo. Esa capacidad tísica para extrañar lo imposible. Una mujer lejos. Una mujer que lo hace con otro para olvidarse del presente. Un pacto de tres. Un dictado inacabado. Esa maestra de tercer grado que te hacía leer en voz alta. Tu primer desmayo en el subte. Esos payasos con tambores de hojalata. El primer perro. La casa de dos escaleras. Los experimentos de una niñez feliz.
Entonces todo se tuerce o mejor dicho: todo tiene otro nombre. Y la memoria es como un juego de ajedrez y los ajedrecistas golpean los relojes. Todo para entender lo que se detiene porque si.
Aquello que un día dejó de funcionar.

3 comentarios:

Nalda dijo...

A mí lo que me molesta es resetear sin haberle dado la orden al cerebro.

Un abrazo

yo. dijo...

laura o andres?

los perros románticos dijo...

Andrés