lunes, 5 de octubre de 2009


Ella me dijo: “sos un lobo” y creo que fue la única mujer que me enjauló entre esas palabras. La pantalla es negra y se ve detrás de un ventanal a un tipo tirado en la nieve. La mancha de sangre se expande. El Director corta la escena y le exige al actor más presencia. Rojo sobre blanco. Blanco sobre negro. El Director reanuda la filmación. El tipo está muerto. Fueron casi quince puñaladas. Un amor perdido. Un pueblo. Todo es confuso. El Director dice algo. La pantalla se puebla de sirenas. De policías estúpidos que buscan al impostor. Huellas. Un tiempo sin fin.
Ella me tomó del brazo y me llevó a caminar. Fue antes de la cuarta puñalada. Después de haber hecho el amor. Sin aliento. La botella. El vaso. El agravio del cuerpo.
Así hasta el amanecer.
Hasta el último aullido.

1 comentario:

luciérnaga furiosa dijo...

salvaje
rojo noche
hasta el último aullido


respiración amontonada