lunes, 14 de septiembre de 2009

Siento frío bajo el sol. En plena playa. Sentado en la arena hirviente. Y mi cuerpo es una barra de hielo que se derrite y deja un charco de agua dulce detrás de un gigante de sal. Siento el frío de lo que no está, de un cuerpo extraño abierto en mi cama, de una boca ajena. Frío de palabras, de amor, de mentiras, de complejidades. Frío sobre esa ruta esperando que amanezca, con el auto repleto de cosas: libros, zapatos, llaves, voces, estigmas.
Entonces los días pasan como los hombres: dejando una sombra detrás de los puentes.

2 comentarios:

Nalda dijo...

Te mando un soplo de aire cálido para que entres en calor y veas el futuro con optimismo.

Bonito blog. Saludos

-·º·.María Andreé.·º·- dijo...

Mi frió quema. El sol que se siente aquí tuesta la piel y justo entonces pasar por la sombra, volverte también una completa el viaje para que la próxima vez que visite la playa sea yo quién congele ese mar.

Buena imagen. Saludos desde acá.