miércoles, 23 de septiembre de 2009

Don Haroldo


El pibe se sube a un Peugeot y el tipo que conduce le habla de sus tristezas. El pibe mira la calle, la Italo, las vías del tren, las casillas de madera. El pibe mira su cara en el espejo y se siente un héroe(como esos que están en las historietas). Vuela el pibe con alas de auto por un Buenos Aires gris. El tipo estaciona en algún lado y le apoya la mano en el pantalón. El pibe lo escucha. El tipo sigue enumerando sus penas mientras los dedos trepan en la bragueta del pibe. El pibe siente calor en la cara. El tipo le desabrocha la bragueta y al pibe se le levanta “el pajarito”. El tipo murmura. La cabeza del pajarito está afuera. El pibe piensa en su hermano muerto. Un hermano con el cual compartió todo: la impunidad, la sangre, la pava hirviendo. Piensa en un hermano cagado a palos por esos "milicos hijos de puta". El tipo palpa. El pibe salta como un resorte del asiento. Abre la puerta y le hace desde la calle un gesto con los brazos.
El tipo sonríe tristemente. El pibe se va. Vuelve al barrio, a la sombra de su madre, a sus pensamientos.
Y termina diciendo: “Tarde o temprano la vida se me pondrá por delante y saltaré al camino. Como un león”.
La historia la escribió Haroldo Conti. El cuento se llama: “Como un león”.
¿Algo más?

(Conti en el texto empleó la palabra “Botón” para describir a la policía. Lo de "milicos hijos de puta" corre por mi cuenta).

4 comentarios:

GUIZMO dijo...

Medidas deseperadas para tiempos desesperados supongo. Pero hay cosas con las que uno se da cuenta de que no va a tragar por muy mal dadas que vengan.

Marta Simonet dijo...

SUBLIME.

Prado dijo...

un autor sobre el que indagaré, sino resulta ficción, que también sería genial.

Anónimo dijo...

Es imposible despegarse de Buenos Aires, es como una vieja partera que corta el cordón pero alguien lo une, no se quién, pero siempre nos golpea ¿no? te quiero primo...