viernes, 3 de julio de 2009

XVIII

La figura imperfecta arregló la bicicleta. Ella iba y venía. A él le gustaba hacerlo por el culo. Eso decían en el pueblo. Siempre por atrás. Como los perros. Como los asesinos ensangrentados. Ella se sentó en un cantero. A la figura imperfecta se le paró. Lo hicieron. Ella gritó. Él le dijo atrocidades.
El animal corría entre la mierda. Ella trató de sentirse de alguna manera “viva”.
La figura imperfecta habló de su ex mujer, de su hermano policía. Ella le preguntó por lo hizo. Él se encogió de hombros y se fue.

1 comentario:

Prado dijo...

es una imagen que te quita el sabor de la boca. es el aluminio filoso.