viernes, 10 de julio de 2009


Una de las mejores amigas de mi hermana Laura (que es también como mi otra hermana, sin serlo) me contó cómo lo hacía con un médico de treinta y dos años. El tipo aparentemente la tiene larga y ancha y a ella le jode porque no hay amor (menos sinceridad) y el tipo le dice: “ponete así, después otra vez así” y el rodeo dura una o dos horas y ella no sabe cómo hacer para vestirse y dejar que la cosa suceda en otra parte. Todo es un circo con payasos enmascarados en las acrobacias del perdón. Aunque “perdón” es una mala palabra en la cama pero ella (que juega con la cosa del tipo como si fuera una nena) extraña esa niñez y tal vez al Otro. Al fantasma que se aparece en los sueños. Yo había bebido casi dos botellas y esa noche ella me confesó que las mujeres no lo hacen bien con cualquiera y que el Otro (ese fantasma que conduce un automóvil negro) conoce su “mapamundi” y esa expresión me pareció genial a pesar de mi errancia o de añorar la vida en los castillos de esas regiones singulares.
Y ella encendió un cigarrillo y en el resplandor del fósforo pude ver el paso fugaz del tiempo y las marcas de un día asqueroso.

4 comentarios:

Alfonso dijo...

Sublime. Ojalá pudieras subir tu novela acá cuando esté terminada (aplausos acrobáticos)

lula dijo...

La ciegas marcas que todas las acciones llevan no se ven a pesar de la forzoza literalidad de la letra.
La metáfora puede ser aún más cruel.

Belén dijo...

Hay que tener claro lo que se quiere en todo momento, y encontrar la persona que si lo desea:)

Besicos

Natalia Zubeldia dijo...

..."Todo es un circo con payasos enmascarados en las acrobacias del perdón"...

Muy bueno...