jueves, 16 de julio de 2009

Lo que brilla en la oscuridad son las balas de los ángeles
y esas botellas interrogadas por la ausencia
ese brillo
luz tiesa
es el borde de un animal embalsamado
amor
es un silogismo vulgar
a esta hora
tres de la mañana
para esta lluvia
tonta
que vuelve a esta ciudad más
lenta
en la ventana de un balcón
con tres cactus

2 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Yo solía tener un cactus pequeñito cerca de mi balcón (bueno, en mi ventana), en una maceta linda y toda la cosa. Es una planta muy cómoda, porque puedes olvidarte de regarla una semana y ella como si nada. Claro, nunca llegué a ser muy cruel, sí la regaba.
Pero mejor le hice un favor y ahora la tengo en mi jardín. Ahora sí le da sol y creo que está más contenta sin mí.

La naturaleza es sabia :)

Madame Vaudeville dijo...

A veces el amor pincha, como los cactus.
Besos