viernes, 17 de julio de 2009


El sujeto está cansado. Mucha estupidez. De ambas partes del contrato. La noche es como la anaconda de los cuentos de Quiroga. Pero más acá, entre las fotos de mujeres mutiladas y los apellidos de Herzog y Kinski. Quién sabe lo de allá. Los vicios de esos hombres lastimados. Quién conoce el sentido de la avenida senil, esa carretera con moteles de una estrella.
No sé el nombre de ese animal perdido. Sólo me acuerdo de sus ojos. Su temblor. Y del calor del cuerpo cuando lo alcé en medio de la oscuridad.
Honoria. Esa perra. Esta angustia que se trepa como un gusano en mi corazón.

1 comentario:

Mo Ka Hammeken dijo...

Hola. Me he tomado la liguereza de leer tus textos y me han agradado mucho. Sombríos y llenos de ese erótico misterio del cual muchos nos sentimos atraidos y atrapados.

Saludos.