sábado, 27 de junio de 2009

Otras calles. Personas que vienen de otros lados. Cañuelas. Almagro. Alguien se dedica a escribir y vive con dos amigos. Otro esta en la cocina preparando unas pizzas. Ella atiende las mesas y le falta un diente. Los baños tienen los pisos negros y las paredes están pintadas de rojo. Todo brilla. Hasta la nariz del Francés. Las botellas se golpean. Muchas caras nuevas. Ella me dice que la lleva a su casa. Hay una pantalla luminosa con un video de Radiohead. Se escucha poco. Arriba hay tres americanas borrachas que escriben sus teléfonos en una servilleta. La soledad es inaudible. Como nosotros. El Gordo me dice que anote “tres cervezas y un Speed”. El dinero abunda. Buenos Aires es gótico. Como la ausencia de una mujer. Ella me mira.
Un tipo trajeado me dice: “Ponéle más whisky que me la quiero llevar al hotel”. Traduzco: Al Motel. Estoy lejos. No hay reparo. Las miradas son como esos boxeadores que pelean por el luto. El tipo le toca el culo.
El Gordo me abraza.

3 comentarios:

lula dijo...

FF choca vasos el humo es frío esa soledad tambien es una mentira todavia hay un escondite en la cocina hay atrapada una sonrisa lúcida que aún no se vió ¿entraré ahí? yo no quiero salir del baño y ver cómo se juega al malentendido, no quiero tropezar con la literalidad de los actos ajenos, sus tontas mundanerías, ni sentir cómo tantas voces se quedan mudas sobre mí de un golpe por ese pudor necesario del silencio y ahí pienso que habría que inventar otros seres, otros estados, otros peligros, como me dijo alguien, alguna otra vez.

iría dijo...

Perdon, pero creo que "nada"(entrecomillo la palabra para acompañarla de un entreparentesis que disuelve esas comillas)es lo que habría que definitivamente inventar.

lula dijo...

Venite: ¿inventar nada? ...ufff ¡lloremos!