miércoles, 10 de junio de 2009

No es suficiente el agravio. O la sanción. O eso que llamamos amor. Tampoco los viajes de ocho horas y las bermudas de la muerte. Nada te puede hacer dudar ante el abismo. O ante ese salto.
Ayer entendí que lo necesario es simplemente otra cosa.

No hay comentarios:

C ontadas veces los vi juntos. Tanto el uno como el otro conservaban una apariencia de hermanos. Había algo en sus cabezas... Siemp...