lunes, 22 de junio de 2009

Claro.
Era insoportable la idea de la distancia y de esos actos imprudentes. Aunque el viejo Bob te aconseje “prudencia”: ¿cómo ibas a manejar tu malestar? Esa sensación de un mañana sin fin. Pero a pesar de todo, la apuesta fue mutua y acá no hay perdedores.
Aunque salgas a caminar en plena madrugada por el parque Saavedra y enciendas la pipa quejándote del viento. Es así: estás vivo y de eso se trata.

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