miércoles, 13 de mayo de 2009

Es que siempre por más que no quieras te encontrás con un pelotudo (nene de papá) que te habla de poesía y dice que los poetas viven "en lo abierto” mientras se rasca la cosa y hace que todo se transparente en un accidente tácito entre lo que es y lo que se supone que será y el poeta queda detrás y el tipo (al que el papá le compró su librería, la casa, el auto y la soberbia) te deja esos papelitos estúpidos pegados en el mostrador :“Andrés tenés que prestar más atención”, claro te decís o no sabés qué hacer porque estamos en crisis y la guita es una mugre y ese tipo (que habla de esos escritores latinoamericanos) contrata a otro tipo de manera miserable para que le cuide el capital. Entonces la proporción se equilibra y el tipo contratado vigila (porque ese es su trabajo) los arbitrarios caprichos del señor y cuando terminamos de trabajar nos revisa los bolsos para asegurarse el pan y la miseria del impostor.
Ya en tu casa, después de la segunda copa, abrís La broma infinita de Wallace y todo te parece un mal chiste. Es más: te lo imaginas al nene de papá en la cama con una mujer aburrida fingiendo un tamaño engañoso, haciendo gozar el semblante de un maniquí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y es que cuando te leo siento que el abismo que separa las dos orillas no es tan grande.

Te quiero y mucho

Anónimo dijo...

wow, pensar que podría haber sido yo la del comentario anterior, pero no fuí.
saludos