jueves, 30 de abril de 2009

Es.
Esa mujer de la foto. Con alguien al lado de dientes blancos. Esos ojos detrás del testigo. Rasgos de un fantasma recíproco. Y la pantalla de una PC que habilita el hurto. Y PC no es “partido comunista”. Entonces el tipo la abraza y hacen la chanchada. Y tiene el dedo ágil. Ella cierra los ojos y gime. El tipo saca el revólver y los disparos se escuchan desde lejos. Duele de cuclillas. El tipo insiste. Lo que predomina es la cordura y esa botella no llega a la Z. El derramamiento es entre el ojo y la mueca.
No hay perdón entre “bárbaros Atilas”.

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