sábado, 25 de abril de 2009

Es decir. Quedan pocos amigos y las rodillas crujen en la octava cuadra. Esa mujer no es aquella y los rostros son como esos toboganes de aquellos areneros ilustres. Nadie te cuida del frío y la sensación de libertad es transitoria. Antes pensabas que la memoria era un templo de marfil. Hoy por hoy solo hay chozas y objetos obsoletos. Quién sabe qué te deparará el destino.
Eso si: todavía hay cosas que te hacen reír.

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