lunes, 13 de abril de 2009

En la oscuridad hay bares que no cierran jamás y extranjeros para escuchar sus penas. Dicen que en la oscuridad no hay tiempo y que la nieve también se derrite sin sol. No sé si fue un filósofo francés el que dijo que el tiempo no era nuestro y por este sutil motivo no lo podemos dar. La oscuridad entendió esta parte del discurso.
Los que habitan la oscuridad tienen nombres impronunciables y viajan en los vagones de carga de los trenes. Leen a escritores desmemoriados y fuman en largas pipas de ébano.
No te confundas con la mitología clásica. Menos con los duendes o los vampiros.
Son seres que cierran los ojos antes de que el día los sorprenda.

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